Qué son los 4 estadios psicosexuales de Freud en psicología

Qué son los 4 estadios psicosexuales de Freud en psicología

En opinión de Freud, el progreso del niño a través de estas etapas psicosexuales es un factor determinante de la personalidad en la vida posterior.

El estadio oral.

Durante el primer año de vida, el niño pasa por la etapa oral de la psicosexualidad del desarrollo psicosexual. En este periodo, las energías sexuales del bebé se centran en la boca y en chupar, alimentarse, masticar y morder. Psicológicamente, Freud creía que la etapa oral está vinculada a cuestiones de dependencia y confianza, porque el bebé debe depender de los adultos y confiar en ellos para su sustento. Según Freud, un periodo de succión doloroso puede producir una persona manipuladora, hostil y desconfiada, y un exceso de gratificación en la etapa de succión puede conducir a un adulto demasiado confiado, crédulo y dependiente.

La fase oral, la anal, la fálica, la de latencia y la genital son etapas psicosexuales según Sigmund Frued

La etapa anal.

Durante la etapa anal, en el segundo y tercer año de vida, las energías sexuales del niño se centran en el ano y en el acto de la defecación. Cuando los niños están entrenados para ir al baño, pueden decidir por sí mismos si hacen o no la defecación y, de paso, si obedecen o no a sus padres. Así pues, las cuestiones psicológicas centrales de la etapa anal implican dar y retener, limpieza y desorden, resistencia y conformidad. En opinión de Freud, un niño pequeño que supera con éxito la etapa anal debería convertirse en un adulto flexible en lugar de obstinado o sumiso, generoso en lugar de tacaño o derrochador, y ordenado en lugar de excesivamente fastidioso o desordenado. Si el entrenamiento para ir al baño está rodeado de demasiada ansiedad, el niño puede crecer siendo compulsivamente limpio y ordenado. Si los padres pierden en la competición por el control de esfínteres, y el niño aprende que siempre puede salirse con la suya, puede desarrollarse un patrón de desorden y negativismo para toda la vida.

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La etapa fálica y el complejo de Edipo.

En la etapa fálica del desarrollo (entre los 3 y los 5 años), los órganos sexuales se convierten en el centro de atención. (El término fálico proviene de phallus, la palabra griega para pene.) El acontecimiento clave de esta etapa, según Freud, es el sentimiento de atracción sexual del niño hacia el progenitor del sexo opuesto, acompañado de la envidia del progenitor del mismo sexo. Freud llamó a esta situación, y a los conflictos psicológicos que produce, complejo de Edipo. En la mitología griega, Edipo mató a su padre y se casó con su madre, sin conocer sus verdaderas identidades. Por supuesto, matar a su padre y poseer sexualmente a su madre representa una resolución extremadamente insana del complejo de Edipo. La idea de Freud era que todos los niños deben resolver de algún modo el conflicto creado por la atracción hacia uno de los padres y la envidia del otro. En opinión de Freud, la forma en que el niño resuelve este conflicto tiene un impacto considerable en el desarrollo posterior de la personalidad. El análisis inicial de Freud sobre el complejo de Edipo se centró en los niños.

Según Freud, el niño en la etapa de Chis teme, al menos en sus fantasías y sueños, que su padre reconozca el deseo del niño de sustituirle y le castigue castrándole (es decir, cortándole el pene). Este miedo se denomina ansiedad de castración. Si el complejo de Edipo se gestiona adecuadamente, el chico aprende a controlar su envidia, miedo y hostilidad hacia su padre. Se identifica con el poder y la masculinidad de su padre y convierte su hostilidad en una motivación para conseguir logros en la vida. Ahora el niño quiere ser como su padre, ser un hombre activo y asertivo. Esta identificación con el padre también conduce al desarrollo del superego: el chico incorpora los ideales y valores paternos a su propia personalidad.

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El periodo de latencia.

Al final de la etapa fálica (alrededor de los 5 años), Freud creía que el niño entraba en un periodo de latencia psicosexual, durante el cual se olvidaban los sentimientos sexuales anteriores y los impulsos sexuales permanecían latentes. En su lugar, el niño se centra en el aprendizaje de habilidades que le permitirán finalmente convertirse en un miembro activo de la sociedad.

La etapa genital.

En la pubertad, cuando despierta el interés sexual, el niño entra en la etapa genital. Es el estadio de las relaciones sexuales adultas, cuando las energías sexuales vuelven a centrarse en los órganos genitales: el pene y la vagina. Freud no tenía mucho que decir sobre la etapa genital. Parecía suponer que, si se superaban con éxito los periodos oral, anal y fálico, todo iría bien. El análisis de Freud de los problemas “adultos” casi siempre se refería a presuntas dificultades durante la primera infancia de la persona.

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