¿Qué es el ahogamiento, el diagnóstico, el tratamiento y la manifestación del ahogamiento?

¿Qué es el ahogamiento, el diagnóstico, el tratamiento y la manifestación del ahogamiento?

Qué es el ahogamiento, es una causa de muerte que puede resultar de la asfixia por inhalación de líquido en las vías respiratorias, o de los complejos cambios bioquímicos y hemodinámicos que siguen a la inhalación de líquido durante la inmersión.

Etiología.

Los accidentes son la causa de la mayoría de los ahogamientos, y las víctimas de ahogamiento suelen ser niños u otras personas que no han aprendido a nadar. Con menos frecuencia, el ahogamiento puede ser consecuencia de un suicidio o de un homicidio. Las circunstancias del ahogamiento accidental pueden ser las siguientes (1) catástrofes como inundaciones y marejadas, así como naufragios y accidentes de tráfico; (2) condiciones ambientales peligrosas de los deportes acuáticos o actividades laborales; y (3) incapacidad al nadar cuando hay una enfermedad preexistente, intoxicación por etanol o drogas, agotamiento o sobreesfuerzo.

Incidencia y Prevalencia del Descenso

Cada año en Estados Unidos se producen más de 6.000 muertes por ahogamiento y aproximadamente el mismo número de casi ahogamientos. El ahogamiento es el cuarto tipo de muerte accidental más frecuente. Si se consideran únicamente los accidentes subacuáticos, el ahogamiento es la causa más común de muerte. Ocurre con más frecuencia que las muertes por barotrauma, incluyendo la embolia de aire y la enfermedad por descompresión, que se tratan en el artículo titulado Alteraciones de la presión atmosférica. Varios millones de estadounidenses practican el deporte de la natación subacuática, utilizando aparatos de respiración subacuática autónoma (scuba) o snorkel. Los accidentes acuáticos pueden constituir un problema de salud pública en determinadas zonas geográficas donde la natación subacuática es frecuente.

Patogénesis.

  • Los supervivientes de un casi ahogamiento y los estudios con animales de laboratorio han permitido conocer la secuencia de acontecimientos que se producen durante el ahogamiento. La víctima de un ahogamiento o casi ahogamiento suele experimentar pánico en el momento e de la inmersión completa, y lucha por alcanzar la superficie. Puede inhalar o tragar pequeñas cantidades de agua. Es habitual mantener la respiración y persistir en ella hasta que la acumulación de dióxido de carbono estimule el centro respiratorio. En el momento en que ya no es posible contener el impulso de respirar, la tensión pulmonar de dióxido de carbono es alta y la tensión pulmonar de oxígeno es baja.
  • Los jadeos, la inhalación de agua u otro líquido y la pérdida de conciencia se asocian a la tos, los vómitos, las convulsiones y, finalmente, la muerte. Sin embargo, en aproximadamente el 10-15% de los casos, la aspiración inicial de líquido provoca laringoespasmo y cierre de la glotis, lo que da lugar a una inhibición cardíaca refleja, arritmia cardíaca o asfixia. El rescate antes de la inhalación terminal de líquido, así como el tratamiento adecuado, pueden interrumpir el curso de los acontecimientos fatales y provocar una recuperación espontánea. Es necesario actuar con rapidez, ya que la muerte puede producirse en varios minutos después de que la víctima experimente angustia durante la inmersión.
  • Sin embargo, el mecanismo del ahogamiento en agua de mar es probablemente diferente. Como resultado de la aspiración de agua de mar, las sales pasan a la circulación y los fluidos se difunden a los alvéolos. Los electrolitos séricos, especialmente el cloruro y el magnesio, aumentan notablemente. Se produce hipovolemia, hemoconcentración e hipoproteinemia. El aumento de la permeabilidad vascular, el daño endotelial y la difusión del plasma en los alvéolos se manifiestan por el edema pulmonar y la producción de espuma blanca en las vías respiratorias.
  • En las personas que sobreviven a un casi ahogamiento y en las víctimas humanas de ahogamiento, los mecanismos fisiopatológicos parecen menos conocidos y pueden diferir de los hallazgos experimentales. La mayoría de las víctimas humanas de ahogamiento aspiran 10 ml. de líquido o menos por kilo de peso corporal. Aunque ya se ha hecho hincapié en los cambios bioquímicos y hemodinámicos, las evaluaciones clínicas de las víctimas de casi ahogamiento sugieren que el equilibrio de líquidos y electrolitos se restablece rápidamente. Los cambios significativos en los electrolitos séricos y en el volumen de sangre han sido poco frecuentes. No se ha demostrado la hemodilución, pero la hemoconcentración puede ser evidente en las víctimas de casi ahogamiento tanto en agua dulce como en agua de mar.
  • Los hallazgos patológicos suelen ser inespecíficos. La espuma blanca o sanguinolenta, que suele verse en la boca, la nariz y el árbol traqueobronquial, puede no ser evidente tras los intentos de reanimación. A menudo, la piel de las palmas de las manos y las plantas de los pies está arrugada y pálida. Estos cambios, conocidos como “piel de lavandera”, son coherentes con la inmersión, pero no son patognomónicos de ahogamiento. Las laceraciones o heridas incisas de la piel, sin evidencia de reacción vital, reflejan los efectos de las mareas, la colisión del cuerpo con obstáculos subacuáticos y las lesiones postmortem infligidas por objetos afilados, como las hélices de las lanchas. La mutilación del cuerpo por parte de los animales acuáticos, sobre todo de los tejidos blandos alrededor de los ojos, la nariz y los ápices, es frecuente.
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Manifestación clínica

La víctima de ahogamiento suele experimentar retención de la respiración y asfixia ardiente, así como pérdida de conciencia e inhalación de líquido. En ocasiones, la víctima parece tranquila y muestra un comportamiento pasivo. Tras el rescate, el paciente suele estar inconsciente, flácido, frío y cianótico. Las respiraciones están ausentes y el pulso es imperceptible. Si el paciente está consciente, a menudo se informa de acúfenos y anomalías visuales. Puede verse líquido espumoso en la nariz y la boca, y el examen del tórax puede revelar signos de edema pulmonar. Si se ha tragado una cantidad importante de agua, pueden producirse náuseas y vómitos, y puede ser evidente la distensión gástrica.

Los cambios electrocardiográficos suelen ser inespecíficos y están relacionados con la anoxia miocárdica. Las arritmias cardíacas como la fibrilación auricular y la fibrilación ventricular, como se ha informado en los animales, son infrecuentes. Los estudios de los gases en la sangre pueden aportar pruebas de hipoxemia arterial y acidosis metabólica. Los cambios en los electrolitos séricos, en cambio, pueden no parecer significativos. Con una terapia adecuada, puede haber una recuperación sin incidentes. Sin embargo, el periodo posterior a la inmersión puede complicarse con neumonía, hemoglobinuria o nefrosis de la nefrona inferior. Ocasionalmente, puede haber daño cerebral por anoxia cerebral prolongada.

Diagnóstico

Cuando el paciente es víctima de un cuasi-ahogamiento, deben considerarse otras causas físicas de discapacidad. El diagnóstico de casi ahogamiento no suele ser difícil una vez conocidas las circunstancias. Los estudios diagnósticos deben incluir placas de tórax, un electrocardiograma, determinaciones seriadas de gases en sangre arterial y appruebas de laboratorio adecuadas, incluidas las determinaciones de hematocrito, hemoglobina, leucocitos, electrolitos séricos y proteínas séricas.

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Cuando las placas de tórax muestran una opacificación difusa o nodular, el paciente está febril y la leucocitosis es evidente durante el período posterior a la inmersión, las complicaciones respiratorias, en particular la neumonía, están invariablemente presentes. En el diagnóstico diferencial del cuasi-ahogamiento y el ahogamiento, deben considerarse otras causas de accidentes acuáticos, especialmente la embolia aérea y la enfermedad por descompresión. Estos efectos adversos del barotrauma, que se tratan en otro lugar, suelen estar asociados a la natación subacuática, al buceo o al uso de aparatos de respiración subacuática autónoma (scuba). El reconocimiento del barotrauma y la diferenciación del cuasi-ahogamiento son extremadamente importantes, ya que la recompresión, el método apropiado de tratamiento, puede aportar resultados dramáticos y salvar la vida.

Cuando el cuerpo de una persona muerta se encuentra sumergido en el agua, el diagnóstico de ahogamiento depende de la exclusión de otras posibles causas de la muerte. Si no se encuentra una lesión o una prueba de enfermedad preexistente, así como la presencia de pruebas de que la persona estaba viva durante el período de inmersión, se presume que la muerte fue causada por ahogamiento. Se requiere una cuidadosa valoración de las circunstancias de la muerte y de los hallazgos de los estudios patológicos y toxicológicos y de las pruebas químicas y físicas postmortem.

Qué es el ahogamiento, tratamiento de primeros auxilios para el ahogamiento que debes conocer

La supervivencia depende de la salud de la víctima, la duración de la inmersión y la cantidad de agua inhalada. El rescate rápido y los primeros auxilios, incluida la reanimación artificial, ofrecen la mayor posibilidad de supervivencia. Las vías respiratorias deben estar libres de cualquier obstrucción, y las prótesis dentales deben retirarse antes de la reanimación artificial. Si no se detectan los latidos del corazón ni el pulso carotídeo, es necesario realizar un masaje cardíaco a pecho cerrado. La reanimación artificial debe continuarse hasta que se produzca la respiración espontánea o sean evidentes los signos de muerte. En 1963, Naess informó de la recuperación de un niño que se había ahogado en un río. Tras dos horas de reanimación, se observaron latidos del corazón y respiraciones espontáneas.

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Tras el periodo inmediato, el tratamiento posterior debe llevarse a cabo en una unidad de cuidados intensivos o en una sala de recuperación. Si el paciente sobrevive las primeras 24 horas, es probable que se recupere. Puede ser necesaria una aspiración de las vías respiratorias o una traqueotomía. Los vómitos recurrentes y la aspiración de vómitos pueden evitarse mediante la descompresión gástrica. Puede ser útil la respiración a presión positiva intermitente de 100% de oxígeno y la administración de agentes antiespumantes. A medida que el paciente mejore, puede administrarse oxígeno por máscara o catéter y reducirse su concentración al 40%.

A partir de las determinaciones seriadas de los gases en sangre arterial, la hipoxemia arterial y los niveles de ácido-base se corrigen mediante una ventilación eficaz, oxigenación, tampones o bicarbonato. Para la neumonía se utilizan esteroides y antimicrobianos. Puede ser necesario utilizar broncodilatadores; digitalización; transfusiones de sangre completa, plasma o glóbulos rojos empaquetados; hipotermia o diuresis forzada, según esté indicado.

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