¿Les he contado que hace un mes tuve un accidente de coche de órdago? Sí, sí, y además salí viva de milagro. La otra parte afirma que yo atravesé el semáforo cuando estaba en rojo, pero yo sostengo que seguía en verde y ella me arrolló como un maldito bólido de carreras. En fin, lo pasado pasado está, pero duele: mi cuello salió mal parado, tengo un moretón que ríete tú de las películas de terror de serie B y mi coche ha quedado hecho algo que es de todo menos coche. En fin, ahora escribo esto con cierto optimismo (enseguida sabrán por qué), pero la verdad es que a raíz de todo aquello me sobrevino una pequeña depresión. Suerte que estaban ahí los sex shop online para alegrarme un poco la vida.

Que sí, que sí, como lo oyen también. Resulta que mi novio de aquel entonces, para animarme, me dijo que podríamos probar cosas nuevas en el ámbito privado. Con él pasé noches enteras ojeando un sex shop online tras otro y la verdad es que me encantó; no era precisamente una clienta habitual en ese mercado… bueno, no era una clienta en absoluta. Y la verdad, me gustó el hecho de poder ojear ese tipo de productos desde mi ordenador: desplazarme a uno de ellos me da bastante pereza. En fin, hace una semana que cortamos, pero tengo que decir que su regalo de despedida fue fantástico: es todavía más útil para una chica soltera.

Todavía no me he atrevido a comprar juguetes en ningún sex shop online, pero he descubierto uno que está bastante bien en cuanto a artículos, en cuanto a precios, en cuanto a atención al cliente, en cuanto a diseños y en cuanto a todo. Estoy esperando a cobrar porque ya sé exactamente lo que voy a comprarme: un… ¿y qué hago contándoles yo esto?, ¡es un secreto!

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