En el juego erótico, la mente es el poderoso más grande  de los sentidos; es más no hay peligro de contagio, lo importante es la creatividad con las palabras.

Suena tu teléfono, contestas y una voz sensual te dice: “Hola, ¿qué llevas puesto? Yo, nada…” ¿Colgarías? ¿Alguna vez has probado el sexo telefónico? Están prácticamente despiertos tus sentidos, tu imaginación e incluso puede evitar que contraigas alguna enfermedad. Además, si tienes pareja y está lejos o quieres experimentar algo novedoso en tu relación, ésta es sin duda una excelente opción. ¿Quieres saber cómo hacerlo?

El sexo telefónico, es una práctica virtual, que consistente en mantener una conversación erótica entre dos o más personas, a través del teléfono. Los límites a esta práctica, los ponen quienes la realizan, pudiendo formar parte de la experiencia, órdenes sexuales, narraciones eróticas, confesiones y anécdotas de tema sexual, discusión de temas sensuales o personales, o reduciéndose simplemente a jadeos, gemidos u otros ruidos sexuales mientras los participantes se masturban.

Se puede clasificar en base, de dos formas: como servicio de pago o como relación esporádica o de pareja. En el primer caso, uno de los participantes, llama a un servicio de línea erótica como cliente, donde es atendido por uno o varios trabajadores. En el segundo caso, las personas participantes, aceptan voluntariamente la relación por teléfono. Esta relación puede ser mantenida por una pareja o bien, por desconocidos que hayan intercambiado los números de teléfono, utilizando algún otro medio, como internet o mensajes SMS.

Pero, ¿qué es lo que hace al sexo telefónico tan diferente? ¿Cuál es su verdadero atractivo? Lo que más llama la atención de esta práctica, es que existen palabras que pueden ser muy sensuales y que te pueden prender fácilmente, cuando no tienen ese efecto en otro ámbito. La mayoría de la gente, recurre a este tipo de técnica sexual, debido principalmente a dos cuestiones:

– La emoción, la curiosidad, el anonimato o esa sensación de estar en una personalidad de alguna manera misteriosa

– La posibilidad de dejar volar nuestra imaginación sexual, la sensación de travesura y el poder cumplir con una fantasía sin más compromiso.

Expertos, recomiendan que, para hacer más emocionante el momento, los minutos iniciales eviten los temas sexuales. A través de frases románticas, poco a poco vayan calentando motores. Y, una vez enfrascados en la conversación, eleven el tono de la misma con oraciones como: “Se me antoja mucho hacer el amor contigo… ahora”, ¿Qué traes puesto debajo de tu ropa? “Tengo mi mano rozando mis senos”, entre otras.

Si aprenden a manejar este tipo de cortejo, la conversación podrá alargarse por horas, sin importar quién de los dos pagará la llamada. Las palabras bajarán de tono y subirán de color, dependiendo de su creatividad: “ya me tienes excitada” o “ya estoy lista”, son dos buenas opciones para mantener encendida la pasión.

Lo más similar al sexo telefónico es http://www.lineaeroticacaliente.net/, la literatura erótica. Las palabras convocan nuestros más íntimos deseos. Por eso, quien se adentra en la lectura de algunos libros de este tipo, aumenta los recursos para cautivar a su pareja.

Pero si desean ser atrevidos, existen las llamadas videollamadas porno, en que se puede ver en el momento la persona conectada. Lo relevante es no dejar pasar la oportunidad y aprovechar al máximo los avances de la ciencia y la tecnología.

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