La ropa interior masculina ha recorrido un largo camino hasta poder ser y ha ganado la batalla.  Hace pocos años no se nos ocurriría que íbamos a lucir orgullosos un suspensorio que deja nuestro trasero al aire o que nos pondríamos un tanga, esto por no hablar de encajes y adornos varios  así como insinuantes transparencias y estampados hasta ahora exclusivos de la mujer, lo mismo que sucedió con los colores, casi todos podemos  recordar cuando ponerse una camisa o camiseta de color rosa era un poco transgredir la idea general sobre lo que debía ser la vestimenta de un hombre (“con todas las letras”) habría dicho mi abuelo.

Y… lo aburrido que era este tipo de prendas, tanto que muchas veces su compra era delegada a otra persona, la madre, la mujer o quien fuera que pudiera hacernos el favor porque ya los que teníamos no había forma de usarlos, sea porque sus elásticos no daban mas de si o porque estaban tan gastados que nos hacían sentir pena de nosotros mismos pero en verdad no era una prenda importante y sólo había que  decir si queríamos bóxer o slip, pero no había más, tal vez podíamos jugar un poco con los colores, pero tampoco mucho.

Hoy no, las cosas han cambiado y  la ropa interior masculina se luce con orgullo, es una prenda más en el armario de cualquier hombre y goza de la misma categoría que una camiseta o camisa.

Ahora tenemos calzoncillos para todos los gustos y necesidades, desde los tangas hilos que se limitan solamente a cubrir o incluso los que solo protegen o cubren el miembro, sin más género que el necesario para esa pequeña “bolsa protectora”,  hasta la ropa interior masculina con relleno. y todo ésto pasando por supuesto por toda la variedad, suspensorios deportivos con más o menos sujeción o suspensorios de vestir, calzoncillos transparentes,tangas,  bóxer o slip confeccionados con diferentes materiales, desde la muy fresca y suave poliamida hasta finísimos y absorbentes algodones, tejidos más ecológicos como el bamboo, en fin que la variedad es inmensa no sólo en modelos, estampados y colores sino en  materiales.

Lo importante es que sepamos y nos demos “permiso” para elegir lo que nos gusta sin prejuicios ni presiones porque “para gustos colores” y “para colores la vida” se decía también por ahí.

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