Mucho hemos hablado sobre el padecimiento de los hombres por causa de la eyaculación precoz, pero poco espacio le hemos dedicado a sus parejas. Así que, comencemos con una pregunta: ¿su compañero sexual sufre de eyaculacion precoz? Este artículo es para usted.

El primer consejo que podemos darte es que tengas en cuenta los sentimientos que esta situación puede provocar en tu compañero. Ten en mente que la eyaculación precoz es una disfunción que se da en la tercera fase del coito, la que corresponde al orgasmo, y puede causar respuestas psicológicas como frustración, incomodidad, insatisfacción y hasta vergüenza. Y, como bien sabes, se trata de un problema que los involucra a ambos. Por eso, si le brindas ayuda y comprensión, juntos podrán superar el problema y disfrutar de una vida sexual plena.

 

¿Qué puedes hacer para ayudarlo?

Por muy obvio que te resulte, la comprensión y una buena comunicación son factores de suma importancia. Aunque no lo creas, tú gozas de su total confianza pues además de los sentimientos que le unen a ti, eres su compañera sexual. La eyaculación precoz no es algo que solucionarán de la noche a la mañana, por lo que debes mostrarte paciente y tolerante. Guíalo para que hablen sobre el tema y, de ser necesario, para acudir a un terapista sexual. También debes estar preparada para enfrentar una respuesta esquiva de su parte. Ser reacio a tocar el tema e incluso evitar la intimidad pueden ser respuestas normales en el hombre. Pero si insistes delicadamente, él descubrirá que la eyaculación precoz, como problema, tiene una fácil solución.

 

El papel que juegas en la relación

Así como los hombres reaccionan con sentimientos negativos ante la problemática de la eyaculación precoz, lo mismo puede suceder con sus parejas. Quizás no sea tu caso, pero puede darse la situación en la que tú te sientas culpable. Ideas como “ya no le excito”, “¿estoy haciendo algo mal?” pueden asaltarte y evitar que enfoques el problema real. Cuando esto sucede, la ausencia de comunicación irrumpe en la pareja y es esto, no la eyaculación precoz, lo que destruye la relación. Por eso es imperativo que comprendas que tú no eres el problema, pero también debes asumir que tampoco es responsabilidad tuya resolverlo. La comprensión de tu parte y el acompañamiento que le brindes a tu pareja durante el proceso de solución de esta disfunción sexual es suficiente.

Y recuerda que la recompensa será de ambos.

¿Que opinas sobre este tema?