Tengo un amigo que salió del armario hace relativamente poco tiempo; y yo me alegro mucho por él, porque ocultar tus auténticas inclinaciones sexuales es lo peor que se puede hacer y solo conlleva felicidad. La represión es lo peor que hay; sobre todo porque, qué demonios, ¿qué tiene de malo ser gay? Por suerte, ahora mucha gente se rige por el sabio principio del “vive y deja vivir”, pero todavía quedan retrógrados que no aceptan que ese tipo de elecciones son naturales y no hacen daño a nadie ni a uno mismo. Yo soy heterosexual, pero vamos, me parece tan evidente todo eso que me pone de los nervios la gente cerrada de mente.

Eso sí, a mi amigo todavía le queda un largo camino por recorrer; porque aunque por fin ha aceptado su sexualidad y tiene una vida íntima interesante, aún le aterra el “qué dirán”. Prueba de ello es que le encantaría comprarse ciertos juguetes en un sexshop pero le incomoda lo que pueda pensar el o la dependiente/a; porque, obviamente (según su lógica), lo que quiere comprarse es para mujeres. Ya ven qué tontería. La cosa es que incluso le pasa con cualquier sexshop virtual; o sea, tiendas online: se pone a pensar que, tras el monitor, hay alguien leyendo que es un hombre el que va a comprar eso, y que se va a burlar de él.

Como entiendo que lo suyo es un trauma que todavía tiene que superar, y con paciencia y comprensión, esta vez he decidido ayudarlo e ir yo a un tienda erótica online a comprar lo que quiere. Personalmente, no me molesta lo que puedan pensar de mí; sé que soy un tío y sé que soy heterosexual, y aunque piensen lo contrario, no me conocen, así que no me va a afectar. Lo que yo quiero es ayudar a mi amigo, y punto.

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