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En otros artículos ya hemos mencionado algunas de las más extrañas costumbres sexuales de otros países, culturas o incluso la normativa legal al respecto. Pero continuamos recopilando más.

Entendemos como normal, aquello que es cercano a nosotros, a nuestra forma de pensar, incluso a prácticas que no llevemos a cabo, pero sin embargo las respetemos tal y como son. Sin embargo la capacidad de asombro no queda inalterable cuando nos dan a conocer algunas conductas sexuales que no dejan de asombrarnos.

Mencionaremos hoy algunas más.

Y comenzaremos en Australia Central, donde la manera de saludarse de los hombres no es precisamente darse la mano, sino cogerse el pene.  Todo un insulto para nuestra civilización si hiciésemos lo mismo, ya que el sentido de saludo no estaría por ninguna parte.

Y desde Australia hasta Guam, donde las leyes exponían claramente que las mujeres vírgenes tenían prohibido casarse; todo lo contrario a muchas otras culturas. Por lo que existían profesionales de las desvirgación, por decirlo de alguna manera. Se trataba de una profesión reconocida que viajaba por todo el país desflorando vírgenes que además debían pagarles por ello.

El trabajo perfecto para la mayoría de los occidentales.

 

Ya en Europa, concretamente en la ciudad italiana de Nápoles, existía una creencia de que los baños de luna, es decir, salir a las azoteas desnudas de noche, ayudaban a las mujeres a que sus pechos crecieran mucho más.

Por muy bonito que nos pareja el hecho, no deja ser una creencia, y para ellos además de la cirugía, pues existen otros métodos más eficaces.

 

De la bella Nápoles nos vamos hasta los antiguos países árabes, donde los hombres a la hora de formar su harén desechaban a las mujeres de pecho prominente, siendo sus favoritas aquellas con senos pequeños y si era posible algunos pelillos en la cara. Estaban convencidos de que las mujeres así eran las mejores amantes.

Todo lo contrario que los cánones de belleza actuales.

 

Y remontándonos en el tiempo, llegamos a la antigua Exparta, donde el adulterio estaba permitido, si, lo estaba, pero con una salvedad; ya que la condición para que no fuera castigada la mujer es que debía entregarse al un hombre mucho más alto y robusto que su marido.  Costumbre que a muchas otras mujeres de otras épocas si les hubiera encantado.

Las curiosidades del sexo, son parte de la curiosidades de la vida, y las tradiciones también. De nosotros mismos depende entenderlas sin más o enjuiciarlas.

¿Qué pensarían ellos si visitaran nuestra página? Posiblemente quedarían también absortos, pero maravillados.

 

 

 

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