Cuando hablamos del mundo escort se nos viene siempre a la cabeza las señoritas de compañía que de manera, elegante salen con hombres a cenas, fiestas, viajes y un largo etc, pero lo que muchos no llegan ni a adivinar es que en muchísimas ocasiones son también sus confidentes.

En muchas ocasiones son días los que pueden pasar juntos un cliente con una escort, y como buenas mujeres educadas y con modales, pues pueden hablar de casi todo, o al menos saber escuchar, algo que desde luego no es poco.

Las escorts no preguntan por lo general nada de la vida laboral, profesional ni privada de su acompañante; suelen ser ellos los que de alguna manera encuentran en ellas a las mujeres perfectas para comentarles sus preocupaciones tanto en el trabajo como en casa. Buscan su comprensión, el sentirse escuchado y atendido, y que mejor manera que una buena cena o viaje para acabar contando otra serie de cosas en la cama.

A ellas no les importa, más bien podemos decir que es parte de su trabajo, si no… ¿qué clase de acompañantes serían?. Si por ejemplo están en una fiesta, y él la presenta como una amiga, ella al menos deberá saber algo de sus anfitriones. Si por el contrario es una cena, de igual manera tendrá que conocer lo mínimo del resto de comensales. Y así situación, tras situación, sin perder jamás la compostura y cumpliendo su rol de escort hasta el final.

Ellas presumen de saber en pocas horas de que pié cojean cada uno de sus clientes habituales; el fanfarrón, que la exhibe como si fuera un descapotable, el amante del buen gusto, que las invita a participar a obras de teatro, viajes culturales, etc, o simplemente el que ve en ellas a las mujeres perfectas para pasar una o más noches de lujuria.

Al final lógicamente les conocen más que ellos mismos, y aquí si que no hay engaños, ya que el que quiera presumir con una escort mintiendo, o exagerando, luego será fruto de sus propias mentiras.

Ellas ante todo cumplen una función social además de la puramente sexual, y no es otra que ser la persona ideal para escuchar y compartir aquello que muchos hombres no pueden hacerlo con sus parejas. O que por el contrario no han encontrado mujeres con las cualidades que si tienen para ellos una escort.

Por el contrario nuestras chicas no son nada dadas a compartir su vida con los clientes, ya que poco más de su lugar de origen podrán saber estos. De hecho ellas son consientes de que mientras más información obtengan, más rápido llegarán las características proposiciones de….”déjalo y no te faltará de nada”, o “tu no deberías trabajar en esto”, etc, etc. Algo que sin duda pone en entredicho la capacidad de decisión de la propia escort; mujer independiente, liberada y segura de sí misma.

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