En algún tiempo, los sex shop eran un tema tabú para la sociedad, el cual implica ciertos estándares de moralidad en el ámbito religioso, educativo y legislativo. Pero, como cualquier tabú, se ha generado una necesidad en nuestra sociedad de opinar al respecto; y con esto me refiero a que, la falta de información tanto en jóvenes como en adultos que existe en nuestro país con relación a temas de sexualidad es grande.

Hace diez años, se realizó la primera encuesta nacional sobre sexo. Ésta última, dio resultados muy interesantes que valieron para crear el perfil del individuo en este ámbito. La muestra, fue de 1200 ciudadanos escogidos a nivel nacional, y una vez aplicada la encuesta, las cifras comenzaron a impactar. El primer dato que llamó la atención, fue que las personas tienen en promedio 7.3 relaciones sexuales al mes. Si nos centramos en esta cifra y otras que proporcionó la encuesta, tal vez podamos decir que los sex shop a nivel nacional sí han tenido algún impacto y trascendencia en los habitantes de las urbes.

Existen múltiples formas de ejercer la sexualidad libremente, sin embargo algunas veces ésta sexualidad casi siempre permanece en la prohibición. Ahora sabemos que estas tiendas sí existen en nuestro entorno y comercializan cientos de artículos que están al alcance de casi todo el público, a excepción de los menores de edad.

En la legislación del 2001 estas tiendas se pensaron establecer con licencias tipo C, denominadas así por considerarse de “alto impacto social”, que se otorga a establecimientos como los table dance. Sin embargo, éstos últimos quedaron finalmente con licencia tipo B y los sex shop quedaron relegados y sin figura legal específica. Lo anterior muestra que no son ilegales, es decir quedan en el limbo de la doble moral. Y por lo tanto se establecen como negocios con giro del tipo “venta de artículos para masajes o manufacturados” sin más especificación.

Actualmente, nos encontramos en un país de personas insatisfechas sexualmente, dónde la causa primordial de su insatisfacción es la falta de educación sexual. También se habla de un problema que se refiere a una sociedad androcéntrica; porque si bien es cierto, en sus inicios estas tiendas estaban pensadas exclusivamente al mercado masculino. Sin embargo, en los últimos días se incluyen cada vez más artículos dirigidos a las mujeres.

Los sex shop, tienen como premisa que el juego es lo más importante. Sin embargo habría que profundizar sobre el trasfondo sociológico de la persona; como el conflicto con la religión, ya que este juego de doble moralidad desencadena además el conflicto de géneros e ideologías clasificadas como las de ‘antes’ y las de ‘ahora’.

Bien es cierto, hoy en día existe una mayor apertura a estos temas por parte de los jóvenes, pero en el imaginario colectivo aún no se engancha a este tipo de productos como cotidianos. Lo único que queda por decir, es que en el ámbito de lo cultural, la sexualidad juega un papel muy importante, que al mismo tiempo marca las pautas en el desarrollo de la sociedad y por ello es importante hacer seguimiento de estos fenómenos sociológicos.

Sexshop

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