Soy gótica. Vale, sí, muchos estaréis pensando que debo ser la típica adolescente que se ha metido en una tribu urbana por eso de buscar su identidad, y que en cuanto madure un poco volveré a ser “normal”. Ingenuos… tengo ya casi treinta años y, creedme, en quince años no me he arrepentido ni una sola vez de ser lo que soy y dudo mucho que vaya a empezar ahora. Sé que muchos piensan que pertenecer a una tribu urbana te encasilla y te impide experimentar otras cosas; en el vestuario admito que eso es cierto, pero es que tampoco me gusta ni me atrae ninguna otra cosa en ese campo. En lo demás, menuda tontería: si hasta conservo los Pequeños Ponys de cuando era pequeña, muchos de ellos rosas y amarillos.

Lo que más me encanta de la vestimenta gótica son los corsets. En serio, son una maravilla: realzan la figura y el pecho de una manera que es a la vez sexy y elegante. Muchas amigas mías comparten la afición por los corsets y suelen comprárselos o bien en tiendas especializadas en ropa alternativa, o bien en eBay (son de segunda mano, así que considerablemente más asequibles); yo, sin embargo, suelo comprarlos en sitios que, si bien son menos ortodoxos, tampoco son tan extraños. Estoy hablando de un sex shop online; y digo uno porque hay uno, en concreto, que me encanta, porque tienen una gran variedad de productos de ese estilo.

A ver, no sé si a alguien le habrá sorprendido esta revelación, pero pensadlo: un sex shop online vende lencería erótica; y el corsé otra cosa igual no, pero erótico es un rato. Lo que pasa es que, se supone, los corsets de un sex shop online están concebidos como lencería, pero yo los uso para salir. Que bien bonitos que son.

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