El ombligo, pequeño orificio de repliegues de nuestro cuerpo, es capaz de destapar una serie de sensaciones especiales que muy pocas personas conocen o creen conocer, y para descubrir cuáles son las zonas más calientes al entorno de lo que fue el cordón umbilical, lo mejor es explorar con la propia anatomía. Existen infinidad de terminaciones nerviosas, que se concentran en esta parte del cuerpo. Descubrir cómo estimularlas es sólo cuestión de tiempo y de práctica.

Algunos pueblos indígenas, creían que untando el ombligo de las niñas con miel, se garantizaba que en el futuro fueran dulces y encantadoras; sabrosas y acarameladas. No están tan lejos de la realidad, ya que en si el ombligo concentra un innegable halo erótico sexual.

¿Dónde reside el sensual encanto del ombligo? Quizá sea porque no hay dos iguales, quizá sea porque se sitúa en una zona altamente excitante… Lo cierto es que las reacciones de placer, los besos y las suaves caricias alrededor del ombligo son capaces de inflamar los ánimos más gélidos.

La zona del ombligo es, sin duda, un territorio sensual, sugerente…los entendidos recomiendan que no bastan las caricias en esa área, se debe subir con las caricias y besos del ombligo hasta el pecho, el limite la pone la imaginación de la pareja.

Los entendidos afirman que al ombligo se le debe acariciar con infinita suavidad y dulzura, se lo puede hacer con la yema de los dedos, en frío o con aceites aromáticos según el interés que se tenga en la persona.

¿Para qué sirve el ombligo?

Una vez que hemos nacido y el ombligo ha cicatrizado éste no sirve para nada, así de sencillo. Pero como los humanos tenemos que darle una utilidad o explicación a todo, finalmente, se le han dado algunas utilidades. Algunos médicos lo utilizan, como punto de referencia en algunas exploraciones, como la laparoscopia . Pero voy a intentar explicar que encierra todo ese apasionante mundo que hay alrededor del ombligo.

El ombligo nos indica de dónde venimos. Es el lugar por el cual nos era introducido el alimento a través del cordón umbilical en el momento de nuestra gestación, nuestra fuente de vida. Es nuestro nexo de conexión con nuestra madre. Después de nacer ese “cordón umbilical” es cortado y de nada nos sirve esa cicatriz circular que nos queda de por vida. Pero como seres curiosos, una vez adultos buscamos un significado, una utilidad, un simbolismo a esta concavidad que todos los seres humanos poseemos.

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