A la gran mayoría de los hombres se le han pasado por la cabeza dos preguntas: ¿Qué pasaría si tuviera un pene más grande? y ¿cómo podría lograr esto? Aunque parezca inverosímil, existen distintas maneras de lograr aumentar el tamaño del órgano masculino en unos pocos centímetros. Entre éstas, nos encontraríamos: las operaciones de cirugía genital, los ejercicios manuales y las pastillas “milagrosas”. Estas soluciones al problema del tamaño del pene son tan dispares como el coste económico que tienen y los riesgos para la salud que conllevan. Aunque lo primero que deberíamos saber es qué se considera como una medida “normal”; la Academia Americana de Cirugía Plástica del Pene estima que el tamaño del pene en erección está entre 12 y 17 centímetros, y establece un baremo que abarca desde un tamaño menor a siete centímetros (micropene) hasta una dimensión superior a los 19 (muy grande).

complejo masculino Cualquier hombre que desee mejorar el tamaño de su pene tiene tres vías para lograr su objetivo. La más científica, peligrosa y cara sería la cirugía genital. Estas técnicas médicas permiten, a través de técnicas quirúrgicas, lograr un alargamiento y/o engrosamiento del miembro. ¿Los resultados? Dependen del paciente y su anatomía, ya que la durante la operación se extrae la parte del pene que se prolonga en el interior del cuerpo, aunque por lo general se puede lograr un aumento de entre dos y cuatro centímetros. La operación conlleva una estancia de 24 horas en la clínica y un periodo obligado de rehabilitación hasta que se pueden reanudar las relaciones sexuales (cinco o seis semanas). Este tipo de operaciones podrían englobarse en aquellas de cirugía estética y, como éstas, tienen un elevado coste económico: alrededor de 7.000 euros. Una de las entidades que lleva a cabo este tipo de operación es Sanitas.

Si el “afectado” no desea pasar por el quirófano, tiene otras opciones. Una de ellas sería llevar a cabo un entrenamiento diario del pene. En este sentido, existe una técnica de fisioterapia denominada Jelqing cuyo objetivo es lograr una ampliación natural del pene; esto se logra mediante un aumento de la presión arterial y de la circulación en el interior del órgano genital. Esta práctica tiene orígenes árabes y consiste en la realización de una serie de ejercicios manuales con el pene durante un largo periodo de tiempo (de tres a seis meses). Los “entrenamientos” del miembro consisten en la realización de estiramientos desde la base del pene hasta el glande que se llevan a cabo en distintas series. La técnica Jelqing se considera más segura que otras formas de alargar el pene consideradas más “radicales”.

Hasta el momento, hemos visto dos modos para lograr alargar el pene que conllevan: una operación quirúrgica y su consecuente rehabilitación, y la realización de forma diaria de unos masajes durante un largo periodo de tiempo. Nos queda por analizar la última opción, las pastillas “milagrosas”. Algunas de estas píldoras ayudan a obtener un alargamiento del pene mediante la toma de sustancias naturales, entre cuyas propiedades estaría el aumento de la circulación en la zona genital. La toma de estas pastillas permite hacer una vida diaria normal sin tener que realizar ejercicios a escondidas ni hacer un fuerte desembolso económico. Obviamente, si va a seguir esta vía, es fundamental informarse bien sobre qué pastillas comprar y cuáles son sus componentes; esto debe averiguarse para evitar posibles fraudes o problemas alergológicos. Incluso existen páginas que se dedican a comparar las distintas pastillas y/o métodos existentes en el mercado para lograr alargar el pene, una de ellas sería metodosalargarpene.es.

Como puede ver, todo hombre puede encontrar la solución a su “complejo” con el órgano masculino; tan solo debe escoger qué vía utilizar y cuánto desea invertir en mejorar el tamaño de su pene. Sentir que tiene un pene mayor puede ayudar a todos los hombres a mejorar su confianza y autoestima, lo que repercute en las relaciones sexuales.

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